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| La Churona llega a Loja |
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Es la noche del 19 de agosto, el centro de Catamayo está repleto de gente, el bullicio de comerciantes de todo tipo de artículos es bastante frecuente, están los expendedores de implementos para protegerse del sol durante la caminata, también los que venden recuerdos de la Churonita, en fin, todo tiene un motivo y una justificación, estar cerca de su protectora, la Virgen María quien vestida con su atuendo de viajera y sombrero de ala ancha atrae la atención de todo. Año a año la devoción hacia al Virgen María se acrecienta más en los corazones del pueblo católico, cada 20 de agosto se observan enormes tumultos de gente que caminan junto a María sin importar el cansancio o las inclemencias del clima que se puedan presentar, lo único que sí importa es estar junto a María. La alegría que embarga a los caminantes por recibir a la Virgen María se puede observar dibujada en cada uno de los rostros muchas veces un tanto agobiados por el cansancio, pero al mismo tiempo henchida el alma por sentirse tan bien acompañados. Muchas personas viajan desde otras ciudades y a veces desde el extranjero, todos ellos por cumplir con una promesa hecha a la Churona, o sencillamente para caminar junto a Ella y pedirle por todas las situaciones adversas de la vida con el deseo de crear una sociedad más justa donde cada uno de los sectores gocen de los mismos derechos y las mismas oportunidades. Imagenes
La Imagen de la Virgen de El Cisne es una de las más veneradas y queridas del Ecuador llega a congregar a miles de fieles cada año, quienes caminan junto a ella desde el día 17 de agosto que sale desde La Basílica de El Cisne pasando por la parroquia San Pedro de La Bendita y el Cantón Catamayo para llegar a Loja el día 20 de agosto en medio de la multitud y con la alegría de bulliciosos castillos, juegos artificiales y celebraciones religiosas en su honor. Esta tradición viene realizándose desde el siglo XVII y permanece en la Iglesia Catedral hasta el día de su retorno a su natal El Cisne el 1 de Noviembre; según la historia La Imagen permanece en la catedral de acuerdo como lo decretó Simón Bolívar.
Son las seis de la tarde del día 20 de agosto, el clima está un tanto frío, las calles céntricas de la ciudad están repletas de gente no importa el status económico ni las distinciones de clase social y menos aún importa el cansancio, sólo se evidencia el regocijo de la gente, el aroma a incienso y la paz en el entorno que irradia La Churona. Cuando ingresa al Parque Central es recibida con flores, serenatas, juegos de luces y aplausos; las autoridades vestidas formalmente hacen protocolo y le brindan reverencias y condecoraciones; las lágrimas recorren el rostro de los fieles y el corazón de cada uno late con más fuerza porque al fin llega nuestra madre, Nuestra Querida Churona. A su llegada es colocada en un hermoso pedestal adornado precisamente para el evento desde donde se la observa radiante, vestida con un bello atuendo color turquesa, con su tierna y amorosa mirada se congratula con la presencia de sus hijos. Se inicia la Santa Eucaristía en la que participan altos representantes de la Iglesia Católica y luego el ambiente de fiesta se esparce en la atmósfera con bulliciosos juegos pirotécnicos de luces multicolores que de seguro destellan en el firmamento.
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